Ya es hora de que tomes el control de tu presencia digital

El reciente acontecimiento en torno a Facebook ha sido el culmen de una situación que venía creciendo desde hace años y que ha terminado de explotar ahora

QUOMA | Ya es hora de que tomes el control de tu presencia digital

Una de las trampas de la comodidad que nos ofrece internet es el intercambio de servicios gratuitos a cambio de nuestros datos.

En principio es algo inofensivo, ya que para acceder a un servicio, aparentemente solo tenemos que registrarnos. Damos nuestro nombre e email y listo. Pero la realidad que hay en la letra pequeña es muy diferente.

Las empresas viven de nuestros datos. Los usan para mostrarnos publicidad, ofrecernos otros servicios, usarnos como moneda de cambio para cobrar a otros y fundamentalmente para conocernos cada vez mejor y explotar comercialmente esta información (ya sea a nivel personal con nuestro email o a nivel agregado con nuestras cookies).

No estoy diciendo que sean el “demonio”, simplemente, es así es como funciona desde hace muchos años.

Esto es algo que muchos tenemos claro, ¿verdad? ¿Entonces por qué siguen pasando estas cosas? ¿Por qué sigue habiendo problemas con la privacidad y la gestión de nuestros datos?

La cultura digital del todo gratis tiene gran parte de la culpa

Uno de los problemas que arrastramos desde los inicios de internet es la cultura del todo gratis. Al principio era necesario que los contenidos y servicios fuesen gratis para empezar a crear comunidad digital, el problema es que más de 20 años después las cosas sólo están empezando a cambiar. Empezamos a ver normal pagar por algunos servicios (la música está consolidando una nueva etapa con modelos tipo iTunes, Music o Spotify), pero por lo general tenemos alergia a pagar por aquello que llevamos años usando gratis.

¿Qué les parecería pagar por usar el buscador de Google o su correo electrónico? Y ¿pagar por usar Facebook, Instagram o Linkedin? La gran mayoría ni se lo plantearía. El problema es que el salto al modelo de pago es muy difícil y probablemente supondría la quiebra de muchos de los servicios. Por eso y porque son mucho más rentables, en Internet se han instaurado modelos de ingreso indirectos y freemium. Esto nos lleva al problema actual con los datos.

Hemos vendido nuestra “alma” digital

Esta es la realidad. Con unos u otros matices, pero es la verdad. El Internet gratuito de los inicios nos ha llevado a pasar por alto temas tan básicos como nuestra privacidad, y lo que es peor nos hemos convertido en unos peleles con tal de no pagar y que todo sea lo más cómodo posible.

Damos acceso a nuestros datos de contacto a todo tipo de aplicaciones, compartimos nuestra ubicación, usamos nuestros datos de acceso para conectar aplicaciones, para publicar contenidos, etc… la lista es enorme y si lo piensas, estamos poniendo en peligro información sensible (a esto me refería con “alma” digital).

El otro gran problema es que la mayoría de los internautas no son conscientes de lo que están haciendo, no son conscientes de las consecuencias de pulsar “Ok” y “Aceptar las condiciones de servicio” (que nadie lee y cada vez son más largas).  Nunca pasa nada, hasta que termina pasando (Facebook).

Sólo tú eres responsable de tu privacidad en Internet

O lo que es lo mismo: sólo tú eres responsable de tus datos.

La buena noticia es que todo esto tiene arreglo si somos capaces de poner algo de cabeza en nuestra actividad digital.

Ya en 2016 reflexionaba sobre la privacidad en las redes sociales y lo escrito me sirve perfectamente como base para hablarlo en el contexto de Internet.

La primer premisa es que somos nosotros quienes consciente o inconscientemente ponemos en riesgo nuestros datos. Lo que está claro es que si un dato no está publicado no hay forma que alguien lo conozca. Es así de sencillo.

Por eso siguiendo unas pautas básicas podremos tener el control:

  • Piensa antes de publicar: tanto con la información básica de tu perfil, como con las cosas que compartes.
  • Localización: limita o elimina los servicios que tienen acceso a tu localización. Esta es una de las informaciones más sensibles.
  • Aplicaciones: da permisos solo a aquellas que realmente necesites y al hacerlo revisa bien a qué información pueden acceder y que permisos tienen.
  • Trabaja en silos: es muy tentador usar Facebook/Google/etc. para registrarte en otros sitios, o conectar estas redes sociales a otras plataformas para poder publicar cosas. Pero si realmente quieres controlar tu privacidad, piensa bien antes de hacerlo y solo utilízalo en aquellos sitios que realmente te compensen. Para el resto, trabaja por separado: regístrate en cada sitio, copia y pega enlaces para publicar, etc.
  • Servicios seguros: regístrate en aquellos sitios que realmente necesites y revisa periódicamente si siguen siendo útiles para darte de baja. Y muy importante, configura la información que compartes, las opciones publicitarias, etc.

Como hemos visto, todo, hasta el bendito Internet tiene sus pros y contras, es por eso que como fieles consumidores, debemos ser responsables a la hora de usarlo y no permitir que se vuelva una herramienta en nuestra contra.